6 d’octubre del 2022

Sánchez y Scholz rubrican su presión a Macron: es de "suma importancia" que el MidCat funcione en 2025

 El presidente español advierte a su colega de que ayudas millonarias como las que prepara Alemania pueden desequilibrar el mercado único europeo.
 
 
Hubo sol en A Coruña hasta poco antes de que aterrizase Olaf Scholz. La lluvia no faltó a la cita en una cumbre hispano-alemana marcada por la crisis socioeconómica y energética en Europa a consecuencia de la invasión rusa a Ucrania. "Aunque el tiempo no sea bueno, las relaciones entre ambos países son excelentes", dijo el canciller alemán en español. Los dos países presumen de sintonía pero mantienen posiciones distantes en temas como establecer un tope al gas en Europa o las reglas fiscales. Donde Pedro Sánchez y Scholz van de la mano es en asentar un frente para presionar a Francia -con una posición reticente- y construir el MidCat, la interconexión gasista a través de los Pirineos. Los dos países fijan de "suma importancia" que esta infraestructura esté operativa en 2025.
 
 
Hasta 15 ministros de ambos países se han dado cita en esta cumbre en la que se ha sellado un plan de acción conjunta, un documento que recoge los propósitos para ir de la mano y afianzar la colaboración. "Ambos seguiremos abogando por una mayor capacidad de interconexión de la Península Ibérica para mejorar su contribución a la seguridad del suministro a toda la UE", señala el texto, que constata la entente de Sánchez y Scholz frente a un Emmanuel Macron que se resiste a dar el visto bueno a este gasoducto y ha dado calabazas a un propósito que respalda la Comisión Europea. Los tres mandatarios coinciden este jueves en Praga en el marco de una reunión informal del Consejo Europeo.
 
 
"La construcción de un gasoducto listo para el hidrógeno lo suficientemente grande a través de los Pirineos para que esté operativo en 2025 es de suma importancia para lograr un mercado interior de energía verdaderamente sólido dentro de la UE, acelerar la transición verde y reforzar la autonomía estratégica de la UE". Así de claro es el mensaje que España y Alemania han querido lanzar a Francia y que recoge el plan de acción conjunta que han rubricado este miércoles.
 
 
"Lo vamos a ver de forma amistosa con Francia. No tenemos la impresión de que esto haya quedado excluido", expuso Scholz ante la negativa francesa. "Nos hacen falta más interconexiones en Europa que quizás no sean rentables ahora, pero que sirven para ayudarnos mutuamente".
 
 
Sánchez lleva meses agitando esta iniciativa en Europa, tratando de aunar fuerzas para doblegar la resistencia de Macron. Pero, a día de hoy, ni siquiera el apoyo de Bruselas ha servido. Ante esta situación, si bien La Moncloa considera que la opción que debe estar sobre la mesa es el gasoducto a través de los Pirineos, el jefe del Ejecutivo español ha abierto la puerta a que esta interconexión pueda hacerse por Italia (Livorno), pero más como una muesca en la presión que como opción viable.
 
 
Afea las ayudas millonarias de Scholz

Un asunto que destapó incomodidad dentro de la sintonía que ambos quisieron destacar fue la ayuda millonaria de 200.000 millones de euros para combatir el aumento de los precios que va a implementar Alemania.

 

Aquí, en sintonía clara con el aviso lanzado desde la Comisión Europea, el presidente del Gobierno de España dejó claro que si bien respeta las decisiones de su colega alemán, no aboga porque el camino sea ése. "Respetamos la decisión, pero desde todos los ángulos, las decisiones que pongamos encima de la mesa tienen que fortalecer el mercado único. La pandemia ha sido una experiencia reciente".

 

Sánchez evitó desautorizar expresamente la decisión de Alemania. Mostró "empatía" con la situación que vive el país europeo debido a la crisis energética por la guerra. Pero abordó un debate que el millonario paquete de Scholz ha suscitado en Europa: ¿una medida así no acentúa la desigualdad entre los estados miembros? Así lo expresó: "Tenemos que dar una respuesta a nivel europeo. Que de esta crisis no salgamos con países con diferencias económicas mayores, que lo que haría es que el funcionamiento del mercado único no sea tan eficiente".

 

Scholz y Sánchez conversan durante su encuentro en La Coruña.
Scholz y Sánchez conversan durante su encuentro en Coruña.lavandeiraEFE

 

Las preguntas, las reflexiones de Sánchez y el malestar expresado horas antes por la alemana Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europa, hicieron que Scholz sacara el colmillo. El canciller alemán recordó que el suyo era "otro paquete más de ayudas" y citó expresamente a España, Francia, Países Bajos o Reino Unido como países que han implementado o están implementando sus propios paquetes de ayudas. Cierto es, pero también que ninguno atisba la millonaria cantidad alemana. "Los programas varían. Todos lo hacen y todos lo pueden hacer, entre todos hemos velado porque así pueda ser. Hay que hacer todo lo posible para que bajen los precios con las decisiones que tomamos", fue su defensa.

 

Reglas fiscales

Divergencias también en cuanto a las reglas fiscales en el marco europeo. Un asunto clave en los próximos meses y sobre el que ambos evitaron pronunciarse en su comparecencia conjunta, pese a ser preguntados expresamente por ello. Síntoma de que aquí hay más ruido que sintonía.

 

Hay que explicar, para situarse, que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento exige a los países que el déficit público no rebase el 3% del PIB y la deuda el 60%. Esta norma se suspendió en 2020 a causa de la pandemia, y en mayo decidió prolongarse también a 2023, debido a las consecuencias de la guerra. Pese a este escenario, el propósito de Alemania sería retomar sus propias reglas fiscales para 2023. En cuanto al marco europeo, España, Francia e Italia de nuevo van de la mano y exigen que se renueve, se reforme, antes de que vuelva a aplicarse.

 

Cuando Scholz visitó La Moncloa, el pasado febrero, fue muy contundente en la necesidad de recuperar la senda de las reglas fiscales cuanto antes y ahora, Alemania se abre a una reforma de las normas de endeudamiento, admitiendo, eso sí, que Europa tiene «trabajo por delante». A cambio pide que las normas se apliquen de forma más coherente a medio plazo.

 

En este extremo se busca acercar posiciones, pero aún hay distancia, como refleja la declaración conjunta que se ha sellado en A Coruña. España y Alemania se comprometen "con el fomento de un crecimiento económico sostenible y a largo plazo y un empleo de calidad, asegurando la sostenibilidad fiscal". Y añaden: "Junto a nuestros socios europeos, deseamos discutir conjuntamente y llegar a acuerdos sobre el futuro desarrollo de las reglas fiscales europeas", en una declaración que evidencia que no hay posición común y el debate sigue abierto.

https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2022/10/05/633db8d2fdddff7c488b45de.html