29 de juny del 2024

Voltaire si que valorava Catalunya. Mireu què va escriure:

 
Voltaire
 
 
RES MES A DIR...

Voltaire, El siglo de Luis XIV (1751) Cap.XXIII

"Catalunya es uno de los países más fértiles de la tierra y de los mejor situados. Regada por hermosos ríos, arroyos y fuentes, tanto como la vieja y la nueva Castilla están privadas de ellos, produce todo lo indispensable para las necesidades del hombre y todo lo que puede halagar sus deseos: árboles, granos, frutos y legumbres de todas clases.

Barcelona es uno de los más hermosos puertos de Europa, y el país proporciona todo lo necesario para la construcción de los navíos. Sus montañas están llenas de canteras de mármol, de jaspe, de cristal de roca, y hasta se encuentran también muchas piedras preciosas. Las minas de hierro, de estaño, de plomo, de alumbre, de sulfatos son abundantes; la costa oriental produce coral. Catalunya, en fin, puede prescindir del universo entero, y sus vecinos no pueden prescindir de ella. Lejos de que la abundancia y las delicias los hayan reblandecido, los habitantes han sido siempre guerreros, y los montañeses, sobre todo, feroces.

Pero, a pesar de su valor y de su extremado amor por la libertad, han estado subyugados en todos los tiempos: los conquistaron los romanos, los godos, los vándalos, los sarracenos. Sacudieron el yugo de los sarracenos y se pusieron bajo la protección de Carlomagno. Pertenecieron a la casa de Aragón y después a la de Austria. Hemos visto que bajo el gobierno de Felipe IV, irritados por el conde duque de Olivares, primer ministro, se entregaron a Luis XIII en 1640. Se les respetaron todos sus privilegios, siendo más bien protegidos que súbditos; entraron de nuevo a ser dominio austríaco en 1652; y, en la guerra de sucesión, se pusieron de parte del archiduque Carlos contra Felipe V. Su obstinada resistencia probó que Felipe V, aunque se había librado de su competidor, no podía reducirlos solo. Luis XIV, que en los últimos tiempos de la guerra no había podido proporcionar a su nieto ni soldados ni barcos para combatir contra Carlos, su rival, se los envió entonces para combatir contra sus súbditos rebelados. Una escuadra francesa bloqueó el puerto de Barcelona, y el mariscal de Berwick la sitió por tierra. La reina de Inglaterra, más fiel a sus tratados que a los intereses de su país, no socorrió esa ciudad, lo cual indignó a los ingleses, que se hacían el reproche que se habían hecho los romanos por haber dejado destruir Sagunto. El emperador de Alemania prometió inútiles socorros. Los sitiados se defendieron con un valor doblado por el fanatismo; los sacerdotes, los monjes corrieron a las armas y a las trincheras como si se hubiese tratado de una guerra de religión. El fantasma de la libertad los hizo sordos a las proposiciones de su soberano. Más de quinientos eclesiásticos murieron en ese sitio con las armas en la mano; podemos imaginarnos hasta qué punto sus discursos y su ejemplo habrán animado a las gentes.


 
Enarbolaron sobre la brecha una bandera negra y sostuvieron más de un asalto. Por último, habiendo penetrado los sitiadores, los sitiados siguieron peleando de calle en calle; y, retirados

Voltaire, "El siglo de Luis XIV" (1751) Cap.XXIII
 
 
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