9 de novembre de 2008

Conferencia de Dn. Mariano Ribón "AVE y Sagrada Familia" 23-10-08, en la sede del Colegio de ingenieros de Caminos de Catalunya



















Conferencia “ AVE Y SAGRADA FAMILIA “, impartida por el ingeniero de Caminos Dn. Mariano Ribón en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Cataluña. (23-10-08)
(Profesional que ha hecho grandes obras y muy complejas utilizando pilones de protección como las tres chimeneas de la térmica de San Adrián del Besós; la Central Térmica de Mata de la que se conservaron las famosas tres chimeneas del Paralelo; la Central Térmica de Badalona con sus torres rectangulares de 80 m. de altura; la Central Térmica de Cercs que tiene varias construcciones singulares; el Pozo de Bombas de la Central Nuclear de Vandellós I, de 50 m de diámetro y 14m de profundidad)
Tras una brillante presentación a cargo de Dn. Jordi Bonet, arquitecto director de las obras de la Sagrada Familia, Dn. Mariano Ribón expuso:
El riesgo cero no existe.

Todo el que proyecta o ejecuta una obra tiene que aceptar una probabilidad de fracaso y, en base a ella, adoptar un coeficiente de seguridad.

La probabilidad que suele adoptarse es de 1 / 50.000.

Es una probabilidad pequeña, equivalente a que toque el gordo de la lotería, jugando un solo número, y se corresponde, bastante bien, con la realidad.

Una de cada 50.000 obras, aproximadamente, se derrumba.

La probabilidad de que se produzcan siniestros durante la construcción de túneles es mucho más alta.
Los ingenieros Guy Lance, de la Universidad de Londres y John Anderson, de la de Glasgow, han efectuado un informe sobre las incidencias sufridas, desde 1970, en túneles de todo el mundo,.
Se han construido 2.017 túneles con una longitud total de 8.750 kilómetros y se han producido 19 incidentes graves.
Significa que se han producido 0,94 incidentes graves, casi uno, por cada cien túneles.
La proporción es considerablemente mayor, porque hay muchos países, empresas e ingenieros que silencian y ocultan sus fallos.

El subsuelo es muy traicionero.

El Colegio Oficial de Geólogos de Cataluña ha efectuado una “Valoración del Conocimiento Geológico” existente para opinar sobre si puede construirse el Túnel Sants-Sagrera sin poner en peligro el Templo de la Sagrada Familia.

El informe está bien realizado pero como no es políticamente correcto afirmar abiertamente, que no es razonable construir el túnel por donde está previsto, lo dice de forma solapada.

Llega a la conclusión de que el proyecto es viable, si se construye de forma que no comprometa la seguridad, de Pero Grullo, pero no aclara si esto es posible

Yo afirmo, rotundamente, que no.

El informe propone que se ejecuten otros 5 sondeos.

Es perder el tiempo y el dinero.

Den el resultado que den, no debe mantenerse, so pena de una gran irresponsabilidad, el trazado previsto por la calle Mallorca.

Aclararé los motivos y sus causas.

La probabilidad, en sí misma, no basta para tomar decisiones.

Lo verdaderamente importante es la esperanza matemática.

La esperanza matemática es la probabilidad multiplicada por el valor de la pérdida o la ganancia.

El coeficiente de seguridad debe fijarse, en consecuencia, en función del perjuicio que originaría el fracaso de la obra.

Un ingeniero que proyectara un restaurante giratorio en lo alto de un rascacielos y asignara un coeficiente de seguridad de tres a la resistencia del acero del eje de giro, sería, para mí, un mal ingeniero.

El ahorro obtenido por no asignarle uno de diez, por ejemplo, no compensa, en absoluto, el mayor riesgo de que se produzca un verdadero desastre por un incendio, un terremoto, una ráfaga de viento, un atentado o cualquier otra causa.

El Templo de la Sagrada Familia tiene un valor casi infinito.

Es, a juicio de la mayoría de los que la visitan, más de tres millones de personas al año, la obra de arquitectura más sublime y maravillosa del mundo.

La mayoría de los que le ven suelen quedarse maravillados, anonadados, embelesados.
No se cansan de admirar su grandiosidad y esbeltez y, antes de irse, están deseando volver.

No debería correrse el menor riesgo de afectarle negativamente y la única forma de conseguirlo es en no jugar con fuego y modificar el trazado del túnel para no pasar cerca.

Todo el que proyecta o construye una obra cree estar absolutamente seguro de que no se caerá.

No la proyectaría ni la construiría en caso contrario.

Sin embargo, hay obras, más de las que se cree, que se derrumban y se arruinan.
El pasado lunes, 7 de abril del 2008, se celebró en el Trade Center de Barcelona, una jornada monográfica organizada por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona, con objeto de dar a conocer las experiencias más recientes, vividas durante la construcción de túneles en zonas urbanas y problemáticas de Europa.





















(clicar sobre cualquier imagen para agrandarla) (este dibujo si está a escala)

 Don Jordi Hereu, Alcalde de Barcelona, inició la sesión dando la bienvenida y efectuando las presentaciones.
Todos los conferenciantes estuvieron de acuerdo en que la ingeniería actual dispone de los conocimientos y las técnicas necesarias para realizar, con éxito, proyectos suburbanos muy complejos bajo monumentos importantes aunque los terrenos sean blandos y estén saturados de agua.

No pasaron de ahí.

Fueron presionados y preguntados varias veces para que manifestaran que podía garantizarse la seguridad del Templo de la Sagrada Familia mientras se ejecutaban las obras del AVE en la calle Mallorca.

Se negaron en rotundo a manifestarlo.

Adujeron que no conocían el proyecto y que no podían definirse.

Me ofrezco a explicárselo sobre el terreno, que es donde mejor se ven las cosas.













(Dibujo que muestra los elementos que componen el problema con claridad. PERO NO ESTAN A ESCALA ni el túnel, ni los cimientos del Templo, ni los pilotes. Véase la imagen anterior con LO MISMO, la Sagrada Familia, sus cimientos y el AVE, pero a escala)

La construcción del túnel del AVE tan cerca del Templo de la Sagrada Familia presenta riesgos mucho más acusados que la de las obras necesarias para realizar los proyectos presentados en la citada jornada.

El señor Hereu abandonó el auditorio nada más efectuar la presentación, por lo que no pudo oír ninguna de las ponencias.
Don Ramón García Bragado, concejal de Urbanismo de Barcelona, se fue durante la segunda intervención.
Sin embargo y, sorprendentemente, tanto ellos dos como otros miembros del Ayuntamiento y varios representantes de la prensa y de otras instituciones, han manifestado, en diversos medios, que las conclusiones de la jornada representaban una aprobación implícita del trazado del Ave por la calle Mallorca.

Es, absolutamente, falso.


Cada obra tiene sus peculiaridades y puede requerir actuaciones muy distintas de las que requieren otras que parecen análogas.
Peter Jakobs, el jefe del proyecto del túnel del Metro que atraviesa Colonia, puso el dedo en la llaga.

Manifestó que, para proyectar y construir una obra delicada, era preciso considerar las estructuras de los edificios cercanADIF ha manifestado que ha encargado a la empresa INTEMAC la inspección de los edificios próximos a las obras del Túnel.
Es cierto, pero el trabajo, absolutamente indispensable para realizar un proyecto responsable y prudente, no se ha realizado en el caso del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia.
INTEMAC solicitó permiso a la Junta Constructora del Templo para efectuarlo.
La Junta, dado que el objetivo del trabajo era, solamente, detectar posibles defectos, dejar constancia de ellos y poder rechazar, más tarde, reclamaciones sobre los mismos, negó el permiso.

El proyecto se redactó, en consecuencia, sin que se efectuara el informe y, por tanto, de una forma irresponsable y temeraria.
El estado de las cosas era tan poco razonable que técnicos de ADIF y del Patronato reanudaron las conversaciones y acordaron que era necesario realizar un estudio sobre la interacción entre el Túnel y el Templo antes de ejecutar las obras y, a la vista de los resultados, tomar las medidas oportunas que podrían consistir, incluso, en variar el trazado.


El Patronato presentó unas condiciones para permitir que se realizaran todas las inspecciones que fueran necesarias y ADIF, afortunadamente, las ha aceptado.                                                       

El proyecto aborda, solamente, los efectos sonoros de las vibraciones. No considera su incidencia en la estabilidad de las estructuras.
Las producidas por el paso de los trenes del AVE junto al Templo de la Sagrada Familia pueden ser muy peligrosas.
Las vibraciones se trasmiten desde el punto en que se producen a los distintos elementos de las estructuras y, si entran en resonancia en ellos, pueden causar su ruina.
Existen cantantes que pueden romper copas de vidrio con su voz.
Está rigurosamente prohibido que una tropa atraviese un puente marcando el paso, pues no sería la primera vez que uno se derrumbara por ello.
El que un elemento entre en resonancia depende del camino que tenga que recorrer la perturbación para llegar a él, del material de que está compuesto, de su longitud, de su sección y de las tensiones a que está sometido.

Los trenes del AVE van a pasar, si se mantiene el trazado previsto, increíblemente cerca del Templo de la Sagrada Familia.



















(De iquierda a derecha: Cimientos de la Sagrada Familia, los pilotes que se han propuesto en el proyecto como medida protectora, y túnel del AVE - a escala: "El Templo correrá más peligro si se hace la pantalla que si no se hace")

La estructura de éste tiene un sinfín de columnas, de treinta tipos geométricamente distintas, todas extremadamente esbeltas, construidas con materiales diferentes y que irán sufriendo tensiones variables, a medida que se vayan construyendo las zonas que falta ejecutar.

El peligro de que alguna entre en resonancia no es, pues, despreciable y existe la circunstancia agravante de que, como la estructura está concebida como un antifunicular, el desplome de un elemento podría causar la ruina de todo el conjunto.

Los prestigiosos ingenieros industriales Don Rafael Casals y Don Santiago Cardenal han efectuado un minucioso estudio de este complicadísimo tema y las conclusiones a que han llegado no son nada tranquilizadoras.  
                                                                                                            Gaudí era un genio. Uno de los mayores que ha dado la arquitectura.
Quiso dar la máxima espiritualidad a la obra y lo consiguió dotándola, gracias a su maravillosa intuición, de la mayor esbeltez que permitían las leyes naturales, pero desconocía que se iba a llevar el túnel de un tren de alta velocidad por la calle Mallorca y, por tanto, no pudo tenerlo en cuenta y no lo consideró.
Eso hace que sea una imperdonable temeridad y un disparate mantener el trazado por donde está previsto.

La mayoría de los visitantes se quedan desconcertados cuando entran a la nave principal y no entienden como pueden mantenerse en pie, ni las columnas ni las ramificaciones que sostienen las bóvedas.

Debe tenerse en cuenta que la obra debe alcanzar los 172 metros y que ahora tiene, alrededor de 70.
Consiguió, mediante un funicular de cargas, que todos los elementos estructuralesdel Templo trabajasen a compresión.
 
                              
Los prestigiosos arquitectos Margarit y Buxadé se están ocupando, con una dedicación y un cariño digno del mayor elogio, en calcular las armaduras de los distintos elementos para que no se produzcan pandeos y se soporten debidamente los esfuerzos.
 

Jan Dinglinger manifestó que lo importante de un túnel es la forma en que se construye y no lo que hay en la superficie.
Es un disparate.

No es lo mismo, lo diga quién lo diga, construir un túnel bajo una chabola o un terreno libre de construcciones que bajo el Templo de la Sagrada Familia.
El Proyecto Básico planteaba una alternativa que discurría por la calle Valencia entre la Avenida Diagonal y la calle Castillejos, evitando el paso junto al Templo de la Sagrada Familia. Se rechazó porque los tramos de conexión entre las calles Valencia y Mallorca pasaban por debajo de unos bloques de vivienLa conclusión a que se llegó en la jornada sobre túneles del pasado 7 de Abril del 2008, fue, como hemos dicho, que existen conocimientos y
técnicas suficientes para realizar, con éxito, proyectos suburbanos muy complejos bajo monumentos importantes aunque los terrenos sean blandos y estén saturados de agua.

Ningún ponente se atrevió a manifestar, en cambio, que pudiera garantizarse la seguridad del Templo de la Sagrada Familia si se efectuaban las obras del AVE previstas por la calle Mallorca.
No parece sensato, en consecuencia, proyectar el trazado por la calle Mallorca.

El señor Hereu anunció que se va a crear una comisión externa, integrada por expertos de distintos países, para que efectúe un seguimiento de la obra.
La Generalitat creó, el mes de diciembre pasado, el Comité de Túneles y Obras Singulares para realizar la misma función.
El que haya varios organismos de control no aumenta la seguridad de una obra.
Se podrían crear diez más y la seguridad no aumentaría.
Lo más probable es que se entorpeciesen unos a otros y dificultasen la buena marcha de los trabajos.
He visto fracasar muchas empresas por haber sido encargadas a dos o más personas.
El señor Hereu ha manifestado que su objetivo es apartar la decisión del ámbito político y centrarla en el técnico.
 

El ámbito técnico, el económico, el legal el mediático e, incluso, el político están pidiendo, a gritos, que se cambie el trazado.

Desde el punto de vista técnico tenemos que hacer varias consideraciones:
Es imposible asegurar que una obra no se vaya a caer, pero puede y debe proyectarse de modo que, antes de caerse, avise con fisuras y grietas, dando tiempo a evacuar a las personas que estén en su interior o en sus inmediaciones y a efectuar las reparaciones necesarias para evitar que se produzca un derrumbe.

Los hormigones razonablemente armados avisan antes de caerse.
Los hormigones en masa o poco armados tienen una rotura frágil y rápida.
Las estructuras de los bloques de viviendas son estructuras normales, con cuantías de armaduras del orden de 80 kilogramos de hierro por metro cúbico de hormigón y, en consecuencia, avisan antes de caerse.

La estructura del Templo de la Sagrada Familia es pobre en armaduras en algunas zonas ya que está diseñada para que solo se produzcan compresiones y, en consecuencia, tendría una rotura frágil e instantánea.

Es completamente distinto, desde un punto de vista estructural, un terreno blando, saturado de agua, si ésta está estancada o circulando e, incluso, la velocidad de circulación es fundamental para tomar decisiones técnicas adecuadas.
El subsuelo de Barcelona no sólo es blando y saturado de agua.















(Las siglas SP indican el punto de los sondeos. Nota: el dibujo en un color u otro entre punto y punto de sondeo es una extrapolación del dibujante a su buen saber y entender, no tiene más datos que los puntos de sondeo. Clicar para agrandar la imagen)


 
Está constituido, en la zona que nos ocupa, por unos grandes lentejones de arcillas margosas, de color marrón verdoso, y otros, más pequeños, también de arcillas margosas, pero de color gris negruzco, embebidos en arenas.
Está surcado, como puede verse en la imagen, por numerosas e importantes corrientes subterráneas que van desde las zonas montañosas al mar
.














Plano de las rieras de Barcelona señalando las que cruza el trazado del AVE. (clicar sobre la imagen para agrandarla)

Podemos ver en la otra figura un corte geológico del terreno que existe bajo el Templo de la Sagrada Familia.
Las arenas están representadas en color amarillo y las arcillas margosas en color verde. Los lentejones de arcillas margosas que están secos y se inundan, se entumecen, aumentan de volumen y suelen producir grietas en los edificios que tienen encima o que estén cerca.

Los lentejones de arcillas margosas que están saturados y se secan, se retraen, disminuyen de volumen y suelen producir grietas en los edificios que tienen encima o que estén cerca.
La retracción de los lentejones descomprime las arenas, facilita que éstas sean arrastradas por las corrientes subterráneas, y aumenta, de forma muy importante, la probabilidad de afecciones y la importancia de las mismas.
 
Es por tanto imperativo, evitar efectuar actuaciones que propicien que lentejones secos se inunden o que lentejones saturados de agua, se sequen.

Si se construyera el túnel del AVE, con una sección circular de unos 12 metros de diámetro, más que la altura de una casa de cuatro pisos, por la calle Mallorca, se crearía una especie de presa que interferiría la circulación de las corrientes subterráneas y propiciaría que algunas zonas, de aguas arriba, se inundaran y otras, de aguas abajo, se secaran.
Constituiría, pues, una temeridad irresponsable, el construirlo.

La pantalla de pilotes que se propone, como medida protectora, es una obra que producirá más vibraciones, será objeto de más incertidumbres y causará más asientos en el entorno, que el mismo túnel.
Agravará, de forma ostensible, el efecto presa del túnel, favorecerá la conversión de regímenes de circulación lentos a rápidos y, para colmo, estará mas cerca del Templo que el propio túnel.
El Templo correrá más peligro si se hace la pantalla, que si no se hace.

Es un ejemplo claro de que, algunas veces, es peor el remedio que la enfermedad.

Desde el punto de vista económico deben considerarse varios factores:
El profesor Keit Bowers manifestó, en la jornada del 7 de Abril, que los terrenos suelen bajar unos 25 milímetros, como media, tras el paso de una tuneladora y se mostró orgulloso de que solo hubieran bajado 6, en las obras que se habían realizado en Londres.

Reconoció que se produjeron grietas en numerosos edificios y que se tuvo que pagar, con generosidad, la reparación de los daños.

Los daños serían inmensamente mayores, si se produjera un siniestro en el Templo de la Sagrada Familia que en unas casas particulares.

El coste de la pantalla no es, ni mucho menos, despreciable y su ejecución requiere bastante tiempo y el tiempo, en una obra, representa mucho dinero.

Siempre que se produce un daño relativamente importante o un siniestro, se suspenden los trabajos hasta que se descubren las causas y se calibra si es conveniente o necesario, por motivos técnicos, políticos o sociales, repararlo y tomar nuevas medidas, antes de continuar.
Todo ello representa tiempo y, en consecuencia, dinero.
Los perjuicios que se causan a terceros hay que compensarlos.
Todos los camiones, hormigones, bloques de piedra y materiales acceden a las obras del Templo de la Sagrada Familia por la calle Mallorca.
Habría que suspender algunas tareas mientras se construyese la pantalla de protección y abonar los salarios de las personas que trabajan en ellas.
Son arquitectos, escultores, canteros, ferrallistas, albañiles, encofradores e, incluso, peones que llevan muchos años en la obra, están muy especializados, porque las obras del Templo de la Sagrada Familia son, absolutamente, distintas a las demás.
Constituiría un despropósito imperdonable el despedirles.
Sería muy difícil, prácticamente imposible, volver a reunir un equipo tan excepcional y bien acoplado como el que existe ahora.

Desde un punto de vista legal se evitarían los problemas que podría causar el artículo 35 de la Ley de Regulación del Patrimonio Cultural del Parlamento de Cataluña que dice:                                                   
En los entornos de los inmuebles de interés nacional se prohibe cualquier movimiento de tierras que conlleve cualquier alteración grave sobre la morfología y la topografía del territorio.

El Templo de la Sagrada Familia no solo es un Monumento de Interés Nacional sino que la UNESCO ha concedido, a la Cripta y a la Fachada de la Natividad, la calificación de Patrimonio de la Humanidad por su valor cultural, universal y excepcional.
Es imposible negar que la sustitución de arenas y arcillas margosas por un túnel de hormigón de 12 metros de diámetro y una pantalla de 240 metros de largo y 42 de profundidad, formada por pilotes de metro y medio de diámetro, separados dos metros entre ejes, constituye una alteración grave de la morfología del territorio.

Desde un punto de vista mediático y político, parece evidente que, si surgieran problemas en unas viviendas, podrían pasar desapercibidos y no tener gran trascendencia, pero que, si se produjeran daños de importancia en el Templo de la Sagrada Familia, los periódicos de todo el mundo lo publicarían en primera página, sería uno de los mayores escándalos ocurridos en mucho tiempo, y la mayoría de los ciudadanos no lo perdonaría nunca.

Hay quienes creen que, cuando unas obras se vigilan con cuidado y se efectúan correctamente, no se producen accidentes.

Es, totalmente falso.

El riesgo cero no existe.

El que no es aceptable, sí.

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