5 d’octubre de 2010

El templo de Gaudí


 
OTILIA SEIJAS - ¿QUIÉN nos iba a decir que la t­uneladora de las obras del AVE escavaría a los pies del templo de La Sagrada Familia? (si es que antes no se lo lleva por delante). Nunca nadie imaginó tal situación pues ese trayecto que embiste a la emblemática basílica es el más arriesgado y caro del abanico de posibilidades. Dada la importante red de calles paralelas que posee Barcelona, no había necesidad de escoger esa trayectoria que tiene a la gente con el alma en vilo. En septiembre de este año, el gran taladro, que debía atravesar el centro de Barcelona, se encontraba a una distancia equivalente a dos calles, para llegar al templo de Gaudí, y muchas personas, más o menos entendidas, estaban inquietas por miedo a los corrimientos de tierras. Andar hurgando en la entrañas de un subsuelo arenoso se puede pagar muy caro y eso lo saben muy bien los ingenieros y cualquier ciudadano con sentido común. Ahora, el gran taladro, está mordiendo las zonas subterráneas situadas a escasos metros del monumento, con lo que estamos más preocupados todavía, porque se acortan las distancias y el peligro aumenta. Teniendo en cuenta el precedente del hundimiento del Barrio del Carmel, se sigue con temor la trayectoria de la máquina que construye un túnel para el AVE pues sabemos que está en juego la integridad de esa joya arquitectónica denominada la Sagrada Familia. 

Concebida por la mente creadora de Gaudí como si fuera la estructura de un bosque, tiene fama internacional y ha sido declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Estar pendientes de que pueda suceder una catástrofe, a pesar de todos los controles y refuerzos, es similar a soportar una gran tensión anímica, evitable desde todos los puntos de vista, pues había otras opciones con menos quebraderos de cabeza. Aún están a tiempo de detenerse y escoger otra vía, aunque supusiera esperar más tiempo por la alta velocidad. El siete de noviembre llegará el Papa a Barcelona y la gente se pregunta si S.S. Benedicto XVI pisará el templo antes de que esté construido el túnel que pasa por debajo de la Sagrada Familia o después. Es una mezcla de curiosidad y temor. 
http://www.elcorreogallego.es/opinion/ecg/templo-gaudi/idEdicion-2010-10-05/idNoticia-596667/ 

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