26 de gener de 2011

Catedrático critica el uso de infraestructuras para construir nación española



30-10-2010 / Martí Quintana Barcelona, 30 oct (EFE).- El catedrático de Economía y ex diputado del PSC-PSOE, Germà Bel, critica en su ensayo "España, capital París", que la política de transportes e infraestructuras no se haga pensando en la economía o los ciudadanos sino con fines políticos y para construir la nación española.
 
"La política de transportes en España tiene fines políticos y se usa para la construcción de la nación española. Esta perspectiva ha postergado sistemáticamente el uso de los transportes para mejorar la economía española y el bienestar del ciudadano", afirma Bel en una entrevista a Efe.

"España, capital París" describe el interés - que nació tras el la Guerra de Sucesión de 1714 - de la clase dirigente española de convertir España en un país centralizado y hacer de Madrid una capital total, a imagen y semejanza de París.
Bel recuerda que Madrid "se convirtió en capital económica a mediados de los noventa", pero puntualiza que, a diferencia del país vecino, "un París en España no puede sobrevivir sin una ayuda permanente de la política".

En esta línea, el catedrático analiza como desde la política aeroportuaria, con el control centralizado de AENA, la de carreteras, con un sistema híbrido e irregular de autopistas y peajes, y la ferroviaria, con la creación de un sistema radial, benefician la consecución de este objetivo.

Además, Bel hace una descripción detallada de países europeos como Francia, Alemania o Italia, y recuerda que "copiando cualquier país vecino España estaría mejor" porque "analizan los costes y los beneficios ambientales, sociales y económicos de sus acciones".

Un sistema de gestiones que tiene un difícil cambio porque, según Bel, "aunque alternativas hay muchas, la mayor parte de las elites españolas no tiene interés en cambiar el sistema".

El experto se muestra especialmente crítico con el Tren de Alta Velocidad (AVE), un proyecto insignia de los últimos gobiernos que cuando finalice tendrá 5.436 kilómetros y situará a España en la segunda posición en vías ferroviarias rápidas, sólo detrás de China.

Según Germà Bel, esta decisión no responde a una lógica económica, sino a una actitud de "nuevo rico" y de convertir el AVE en "marca" que, por el contrario, "da una mala imagen al exterior" porque denota "unas inversiones sin pies ni cabeza".

"En diciembre habrá más kilómetros que en Francia y Japón, pero en Francia hay seis pasajeros de alta velocidad por uno en España mientras que en Japón la proporción se eleva a 15-1", resume el catedrático.

En esta línea, Bel defiende el uso de las vías de tren para el transporte de mercancías porque disminuye el impacto medioambiental y la siniestralidad en carreteras.

Según el analista de infraestructuras, un cambio de color político no implicaría un cambio de posición, porque PP y PSOE "pactan sistemáticamente todas las leyes" en la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados: "La idea de controlar a través de las infraestructuras es gigante. El PP es nacionalista y lo lleva en los genes, y el PSOE es estatista y también lo apoya".

Germà Bel, ex diputado del PSC-PSOE entre 2000 y 2004, arremete contra los socialistas por criticar duramente el proyecto ferroviario cuando estaban en la oposición y luego seguir la estela del PP cuando ganaron las elecciones de 2004.
"El programa electoral del 2004 del PSOE hablaba de racionalizar el AVE, y después terminaron haciendo 1.000 kilómetros más", apunta el catedrático.

Bel, que ejerce como catedrático de Economía Aplicada en Barcelona, también tiene una opinión sobre el controvertido paso del AVE por debajo de la Sagrada Familia.
"Barcelona, como Nueva York o cualquier otra ciudad, puede hacer túneles. Pensar que el monumento va a caer es de supersticiosos.
Pero hacer dos estaciones del AVE en Barcelona es una mala idea, y la estación de la Sagrera será una buena operación urbana, pero no ferroviaria", apostilla. EFE

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