9 d’octubre de 2012

España, amenazada: la catástrofe demográfica




08/10/2012 - Editorial  ForumLibertas.com
El problema más grave, decisivo y difícil que amenaza a España no sale en los periódicos, nunca es objeto de debate político ni forma parte de las preocupaciones de la gran mayoría de conciudadanos. Se trata de la catástrofe demográfica.

El Estado del Bienestar basado en un sistema público de pensiones necesita entre 2 y 3 hijos por mujer para garantizar su viabilidad. España esta lejos de este objetivo, un 36% lejos. Sabemos que toda economía madura crece basándose en la creatividad y la innovación, pero hemos olvidado que ambas dependen del rejuvenecimiento de la población. Cerca del 80% de las contribuciones creativas están completadas a la edad de 50 años, el vértice se sitúa entre los 30 y 40, pero nuestra población tiene ya una edad media de 40,8 años. Cada lustro, la esperanza de vida aumenta algo más de un año. Hoy, con 65 se pueden esperar otros 20 años adicionales. Sume a esto la edad a la que los jóvenes se incorporan al trabajo y pague este gasto (enseñanza sanidad, jubilación, etc.) con los años realmente trabajados. Verá que sin más niños esta ecuación es insostenible. En el 2050 España será inviable, pero los trastornos que ocasiona todo esto harán notar sus efectos mucho antes. Cuando salgamos de la crisis, si aciertan allá por el 2018, año mas, año menos, empezaremos a entrar en el túnel de la caída demográfica que será evidente en la década siguiente.

Existe otro factor decisivo: la relación entre población y productividad, porque es la disponibilidad de personas creativas la que impulsa la tecnología, y no a la inversa. Esto es así desde hace miles de años (M.Kremer, Population Growth and Technological Change: 1,000,000 B.C.-1990), y sigue siéndolo. Los datos a partir de 1975 sobre Japón, Alemania, y Gran Bretaña, España, Alemania, Francia y Estados Unidos constatan la relación más fecundidad-mejor productividad. España presenta una productividad total decreciente desde los máximos de los años sesenta hasta los resultados negativos a partir del 2000, parejo al descenso de la fecundidad. Solo la crisis mediante el recurso demoledor al desempleo masivo ha cambiado este signo.

Los hijos han dejado de ser una bendición para ser una carga, incluso un castigo, porque solo un mal de esta naturaleza merece ser abortado. Se aducen razones económicas, pero globalmente considerado esto es falso. En los quince años de bonanza los catalanes no han tenido más hijos, ni quienes tienen más ingresos componen familias más numerosas. La causa es otra. Más profunda y destructiva: la que caracteriza a un pueblo que cree que puede tener futuro sin tener hijos.