23 de juliol de 2010

El accidente de la atracción del Tibidabo se podría repetir… en la Sagrada Familia y la Pedrera


Una de las tesis que se está barajando y que cobra especial fuerza es la del probable corrimiento de tierra, ¿podría suponer un precedente para los dos emblemáticos edificios de Gaudí amenazados por las obras del AVE?

Juan Francisco Jiménez Jacinto  - 


La polémica suscitada a raíz del accidente de la atracción del parque de atracciones de la montaña barcelonesa del Tibidabo ha provocado reacciones tanto políticas como sociales. Las políticas, teniendo en cuenta que es un parque dependiente del Ayuntamiento de la capital catalana, no se han hecho esperar y ya se están realizando los primeros informes. 

Una de las tesis que se está barajando y que está cobrando especial fuerza es la del probable corrimiento de tierra. El accidente, que se cobró la vida de una niña e hirió a otras tres, sucedió debido a que la base de la atracción cedió. Este hecho pudo suceder por el fallo de diferentes circunstancias aisladas o conjuntas.


Se trataba de una estructura no del todo rígida para que tuviera capacidad de cimbreo. Estaba hecha de acero y en su base estaba atornillada a un bloque de hormigón. 
 Asimismo, ese bloque tenía unas ramificaciones bajo tierra a la manera de las raíces de un árbol que compensaban la fuerza lateral de balanceo que hacía la atracción.
 
Hasta que se pronuncie el Ayuntamiento con la investigación final en mano, se puede imaginar que podría haber sucedido que los tornillos cedieran, en tal caso la revisión de los técnicos en un punto estratégico habría sido deficiente. También pudo haber cedido la base de hormigón, lo cual pondría en evidencia los primeros cálculos con los que se construyó la estructura.
 La tercera posibilidad es que un corrimiento de tierras debido a las insistentes lluvias de este año que habrían descalzado la base de la atracción.
De hecho, el ingeniero industrial y presidente de la Asociación de Consultores de Estructuras Antoni Massagué, ha señalado el estado del terreno sobre el que estaba la atracción como posible causa del accidente. Massagué se mostró cauto en aventurar hipótesis, pero afirmó que esa podría ser una de las principales razones ya que “el agua puede ser muy traidora”, ya que con el tiempo el agua puede haber movido “un poco” el suelo de la estructura. 

¿Un precedente para la Sagrada Familia y la Pedrera?
  
Y es que los corrimientos de tierra son el gran enemigo de edificios y estructuras que precisan de su base intacta para descansar su enorme peso. De hecho, algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Barcelona están en peligro bajo esta amenaza por el paso del túnel del AVE por el subsuelo de la ciudad. Es el caso de edificios tan emblemáticos como la Sagrada Familia y la Pedrera, ambos del arquitecto catalán Antoni Gaudí.
En este sentido, recientemente se destapó que ‘la Pedrera’ podría sufrir graves desperfectos en su estructura al paso del túnel del AVE por su subsuelo. Es la conclusión que se extrajo de la entrevista realizada por el arquitecto Juan Bassegoda Novell en 1970 al arquitecto José Bayó (1878-1970) que proyectó los cimientos de la Casa Milà (conocida más popularmente como ‘la Pedrera’) situada en el transitado Paseo de Gracia de la Ciudad Condal.


José Bayó era contratista de obras y fue el encargado por Gaudí para la realización de las casas Batlló (1904-1906) y Milà (1906-1912), entre otras construcciones. En la entrevista, según explicó Bassegoda Nonell en un informe, el arquitecto explicó detenidamente las características constructivas utilizadas en la obra de la casa que mandó levantar Pedro Milà Camps.
“Tú mudo y adelante”

“Al preguntar sobre los cimientos de tal obra –narró Bassegoda- Bayó manifestó que no se hicieron mediante pozos o puentes invertidos sino que únicamente se hizo el oportuno desmonte, dejando el terreno plano”. Al parecer, según la narración del arquitecto de Gaudí, la profundidad de los pozos era solamente de 50 centímetros, lo cual en su momento “espantó a José Bayó” debido al enorme peso del edificio proyectado. Al parecer, José Bayó manifestó sus temores a su hermano arquitecto y socio, quien le respondió: “Tú mudo y adelante”.
El problema, según el informe, reside en un supuesto vaciado por debajo del estrato de arcilla roja, hecho que descalzaría los cimientos con el consiguiente riesgo de asientos diferenciales, sumamente peligrosos, que podrían producirse al excavar el túnel para el tren de alta velocidad”.
El ejemplo del Tibidabo revela que siempre existen riesgos que afectan a las estructuras de los edificios quedando éstas comprometidas. ¿Vale la pena, pues, asumir riesgos innecesarios como los que el Gobierno asume haciendo pasar el AVE por el subsuelo de la Ciudad Condal?

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