24 de juny de 2011

¡Me salen las cuentas!. ¡Me salen las cuentas! Desde San Quirico, Leopoldo Abadía



 
@Leopoldo Abadía   24/06/2011 06:00h
Unas veces hago cuentas y no me salen, y otras, sí me salen. Hoy toca que sí. Lo que pasa es que lo veo todo tan claro que estoy dudando de si he acertado o es una simplificación basada en mi ignorancia.

He visto claro lo de Grecia. Por lo que leo, debo ser el único, lo que me hace pensar que algo me falla. Pero, por si acaso, lo pongo a continuación:

En el New York Times de 1 de Mayo de 2010, o sea, hace más de un año, apareció un gráfico al que he hecho referencia unas cuantas veces. Normalmente, cuando en un artículo hay gráficos, me los salto, porque no los entiendo. Pero este está tan claro que me entró por los ojos. El gráfico recoge las deudas de los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) a  31 de Diciembre de 2009. No me preguntéis por qué el New York Times, que suele estar bien informado, publicó estos datos con 4 meses de retraso. No me lo preguntéis, porque no sé qué contestar.

En el gráfico se indica que, en esa fecha, Grecia debía 236.000 millones de dólares, a varios países: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Irlanda, España, Portugal e Italia.

El año pasado, como las cosas se ponían feas para Grecia y, como consecuencia, para sus acreedores, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional acordaron rescatar a Grecia, prestándole 110.000 millones de euros. Hago hincapié en lo de prestar, porque los rescates son a devolver, con los intereses correspondientes.

Los 110.000 millones de euros no eran para cobrar en seguida, sino a plazos. Grecia ya ha cobrado 4 plazos y ahora quiere que le envíen pronto 12.000 millones de euros, que me parece que es el último plazo de los 110.000. Pero como las cosas allí siguen muy feas, necesita otros 60.000 millones.

Y entonces fue cuando se me ocurrió hacer cuentas, y me salió lo siguiente:
Total del plan de rescate: 110.000 + 60.000 = 170.000 millones de euros, que, con el euro a 1.42 $, resultan 241.400 millones de dólares. O sea, mil millones más, mil millones menos, lo que todos los lectores del New York Times sabíamos el 1 de Mayo del año pasado.

Los que prestan el dinero han decidido que Grecia tiene que hacer dos cosas:
1.   Subir los ingresos y bajar los gastos. Es decir: lo que mi mujer y yo hemos estado haciendo durante tantos años, para sacar adelante -con apuros- la familia. Así quieren conseguir 28.000 millones de euros en 4 años.
2.   Privatizar, o sea, hacer que Grecia venda cosas que tenga. Empresa que sea propiedad del Estado, empresa que se vende, para sacar perras. Esto daría 50.000 millones, lo que me hace suponer que  tendrán que vender bastantes cosas.

Con tanto lío, el pobre Papandreu, que bastantes dolores de cabeza tiene, ha nombrado un nuevo Ministro de Finanzas. Se llama Venizelos. Es un tipo con pinta de gordo simpático. Y a este señor le han encargado que haga lo que he dicho antes. O sea, que tiene lo que, en términos técnicos, se llama un marrón.

El otro día llegó a mi despacho el currículum de este señor. Repasándolo, vi que ha sido hasta ahora Ministro de Defensa. Examinando lo que ha hecho, leo que se ha gastado 23.000 millones de euros en gasto militar en 3 años
Entonces pienso que si no se hubiera gastado 23.000 millones, ahora solo necesitaría hacer un recorte de 28.000 menos 23.000 = 5.000 millones, que para mí es una burrada, pero que, con las cifras que estos chicos manejan, son peanuts, como decimos los que sabemos inglés.

Y, como, a pesar del inglés, sigo siendo simplón, me pregunto:
¿Por qué se gasta tanto dinero Grecia en gastos militares? Ya sé que no se lleva muy bien con Turquía, por lo de Chipre y otras cosillas. Pero hombre, ¿no se podrían resolver esas cosillas de una manera más barata? Por ejemplo, yéndose  los dos Presidentes a cenar a un buen restaurante las veces que hiciera falta. Si fueran al Petit Paris de Barcelona, que es donde mi mujer y yo nos fugamos en las noches locas, cenarían muy bien y en seguida se harían amigos, porque el ambiente es muy agradable.

Y al llegar a este punto, me da por generalizar. Y para no tener problemas, empiezo por Macedonia, que me parece que tampoco tiene una economía muy boyante.
Pues los macedonios han decidido hacer una estatua de Alejandro Magno, que, según mis datos, se murió en 323 antes de Cristo o sea, hace 2.334 años. No es una estatua de chicha y nabo, no. Tiene, con la peana, una altura de 22 metros, o sea, como un edificio de siete pisos. Ayer subí a casa de mi vecino Esteban, que vive el en el 6º, para hacerme una idea del tamaño de la estatuilla.

No sé si hacía mucha falta ni si corría mucha prisa. Creo que si han esperado 2.334 años, por unos meses más no hubiera pasado nada. Les ha costado 9 millones de euros. Por tanto, si de aquí a muy poco, la Unión Europea y el Fondo tienen que hacer un rescate de 9 millones de euros a Macedonia, ya sabéis dónde están.

Mensaje para el próximo Gobierno. (Digo el próximo porque como el actual no existe, considero que este es un período belga, en el que se demuestra que sin Gobierno se puede vivir. Idea peligrosísima, sobre todo para los que viven de gobernar.)

1.   Por favor, no se me distraigan y dígannos cuáles son sus prioridades.
2.   Estamos haciendo recortes porque no hay otro remedio.
3.   Pero, repito, ¿cuáles son sus prioridades? Me da la impresión de que han jugado ustedes a gobernar como si el dinero no les importara, se lo han gastado en cosas que no eran fundamentales y ahora hay que recortar cosas fundamentales.
4.   Y los médicos protestan y con razón, porque con la salud no se juega.
5.   Y los maestros protestan y con razón, porque con la educación de los chavales tampoco se juega.

Pero el problema no está en el FMI o en la UE. Está en las prioridades de este Gobierno, del anterior, del anterior y del anterior, que han montado un tinglado carísimo, en el que todos tenemos derecho a todo.

Y cuando todos tenemos derecho a todo, acabamos por no tener derecho a nada.

Porque el dinero se acabó.
Hace muchos años.
Quizá nunca lo tuvimos.
Y nos hemos enterado ahora.
Y le echamos la culpa al FMI.
Y a los mercados.
Pero no se nos ocurre mirarnos en el espejo.

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