18 de juliol del 2016

Una elocuente resolución de la ONU sobre la familia



Por tercera vez en tres años, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprueba una resolución para la protección de la familia, esta vez con un enfoque especial en las personas con discapacidad. La negativa de la mayoría de países occidentales dice mucho de su obsesión por incluir la perspectiva de género en cualquier texto sobre el tema. 


La resolución, que ha contado con un apoyo superior al de las anteriores dos ocasiones (32 votos a favor, 12 en contra y tres abstenciones), describe a la familia como el “grupo fundamental de la sociedad y el entorno natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños”.


La familia es “el entorno natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros”

Además, critica que “sigue sin tenerse debidamente en cuenta la contribución de la familia a la sociedad y a la consecución de los objetivos de desarrollo”. En concreto, el texto reconoce que apoyar a la institución familiar tiene efectos positivos en la promoción de los derechos de las personas con discapacidad, la disminución de las tasas de abandono escolar, la promoción de la mujer y su igualdad con el hombre, o la protección contra la violencia o el trabajo infantil, entre otras causas.



Un hogar para los discapacitados

De manera especial, la resolución destaca el papel de las familias en la protección de los discapacitados. Es en el hogar donde estas personas son valoradas en sí mismas: de ahí que este sea “el entorno primero y más inmediato donde pueden desarrollar su potencial y disfrutar de una vida plena”.


El texto dedica unos párrafos a defender los derechos y la dignidad de las personas discapacitadas. Insta a los Estados a “impedir cualquier forma de explotación, violencia o abuso”, y a “prevenir la ocultación, el abandono, el descuido y la segregación de estos niños”. Llama la atención la fuerza de estas advertencias, sobre todo teniendo en cuenta que en muchos países (precisamente aquellos que promueven resoluciones por los derechos de ciertas minorías discriminadas) es práctica frecuente el aborto de fetos a los que ha sido diagnosticado síndrome de Down.



Negativas que dicen mucho

En la discusión de las dos resoluciones anteriores, en 2014 y 2015 (cfr. Aceprensa, 15-07-2015), los puntos más controvertidos fueron los mismos. En primer lugar, algunos Estados se quejaron de que los textos no reconocieran que los derechos humanos corresponden a cada individuo, y no a la familia como conjunto. Esto, en su opinión, podía contribuir al abuso de los más pequeños, o de las niñas, sobre todo en determinadas culturas.


No hay contradicción entre defender la familia y reconocer los derechos individuales de cada miembro


Sin embargo, la resolución recién aprobada señala que los derechos de los padres comportan también unas responsabilidades, y que la crianza de los hijos debe orientarse siempre en su interés superior. No hay contradicción entre apoyar a la familia y a cada miembro en particular.


El otro punto polémico, que parece justificar la oposición de 12 Estados, es que el texto no recoge una referencia a los distintos tipos de familia. En realidad, la queja se refiere a las parejas homosexuales, porque sí se menciona expresamente a los hogares monoparentales.


Los países asiáticos, africanos y latinoamericanos, que mayoritariamente han votado a favor de la resolución, se han negado a incluir esta referencia, sin la cual el otro bloque –fundamentalmente Europa, junto con Corea del Sur y Panamá– no estaba dispuesta a dar su apoyo.