21 de juny de 2014

En la línea con sus predecesores, Francisco pide ayudar a Europa a encontrar sus raíces cristianas




ForumLibertas.com
El Papa Francisco agradeció este domingo a la Comunidad de San Egidio la acogida que brinda a los migrantes, los “nuevos europeos” que llegan luego de viajes arriesgados, y exhortó a los católicos a ayudar a Europa a reencontrarse con sus raíces cristianas, de las cuales ha renegado.

“Veo aquí, además, muchos ‘nuevos europeos’, migrantes llegados después de viajes dolorosos y arriesgados. La Comunidad los acoge con diligencia, y demuestra que el extranjero es un hermano nuestro, para conocer y ayudar. Y esto nos rejuvenece”, expresó el Pontífice durante la visita al barrio romano de Trastevere.

En su discurso, el Pontífice denunció las consecuencias que la cultura del descarte ha traído sobre Europa, tales como la baja de las tasas de natalidad, la eliminación de los ancianos con una “eutanasia escondida” y el desempleo de los jóvenes.

“Sucede hoy en día, esta Europa cansada”, señaló el Papa. “En esta Europa que se ha cansado; no ha envejecido, no, está cansada. No sabe qué hacer. Un amigo mío me hizo una pregunta, tiempo atrás: ¿por qué yo no hablo de Europa? Yo le hice una trampa, le dije: ‘¿Usted oyó cuando hablé de Asia?’, ¡y se dio cuenta que era una trampa! Hoy hablo de Europa. Europa está cansada. Tenemos que ayudarla a rejuvenecer, a encontrar sus raíces. Es verdad: ha renegado sus raíces. Es cierto. Pero tenemos que ayudarla a reencontrarlas”, exhortó Francisco.

El Papa, que denunció que a “cierta cultura” no le gusta la palabra cristiana “solidaridad”, agradeció a la Comunidad San Egidio por acoger “el Evangelio del amor, para ir al encuentro de nuestros hermanos y hermanas en las periferias de la ciudad y del mundo”.

La Comunidad de San Egidio es un movimiento de la Iglesia fundado en 1968. Actualmente, forman parte de esta comunidad 60.000 personas en Italia y en otros 73 países del mundo.

No podemos tolerar que los mercados gobiernen la suerte de los pueblos

El papa Francisco recibió también a los participantes al Congreso “La inversión de impacto para los pobres”, que se realiza en estos días en Roma promovido por el Pontificio Consejo Justicia y Paz.

El Santo Padre señaló que el Impact Investing es una forma de inversión que se propone beneficiar a las comunidades locales y al medio ambiente y conseguir además un rendimiento equitativo. El inversor que sigue este método, como explicó el Pontífice, es “consciente de la existencia de graves situaciones de inequidad, de profundas desigualdades sociales y de las penosas condiciones de desventaja que afectan a poblaciones enteras”.

Por eso, señaló, se dirige a instituciones financieras que utilicen recursos para “promover el desarrollo económico y social de las poblaciones pobres, con fondos de inversión destinados a satisfacer sus necesidades básicas ligadas a la agricultura, al acceso al agua, a la posibilidad de contar con viviendas decentes a precios asequibles, así como a servicios primarios para la salud y la educación”.

Esas inversiones quieren tener una repercusión social positiva en las poblaciones locales, lo que se traduce en la creación de puestos de trabajo, en el acceso a la energía, a la instrucción y al incremento de la producción agropecuaria mientras el inversor recibe beneficios más limitados respecto a otras formas de inversión.

“La lógica de estas formas innovadoras de intervención -indicó Francisco- es la que reconoce el lazo original entre beneficio y solidaridad y la existencia de un círculo fecundo entre ganancia y don. La tarea de los cristianos es volver a descubrir, vivir y anunciar a todos esa unidad, inapreciable y original entre beneficio y solidaridad”.

“Es importante que la ética reencuentre su espacio en las finanzas y que los mercados se pongan al servicio de los intereses de los pueblos y del bien común de la humanidad. No podemos tolerar más -exclamó - que los mercados financieros gobiernen las suertes de los pueblos en vez de satisfacer sus necesidades o que unos pocos prosperen recurriendo a la especulación financiera mientras muchos padecen las consecuencias”.

“La innovación tecnológica aumentó la rapidez de las transacciones financieras, pero ese aumento tiene sentido si se demuestra capaz de mejorar la capacidad de servir al bien común. En particular, la especulación sobre los precios de los alimentos es un escándalo que acarrea graves consecuencias en el acceso a la comida de los más pobres. Es urgente que los gobiernos del mundo entero se comprometan a poner a punto un marco internacional capaz de fomentar el mercado de la inversión con alta repercusión social, para poder contrarrestar así la economía de la exclusión y del descarte”.

Finalmente el Santo Padre recordó que hoy la Iglesia recuerda a los santos Quirico y Julita, hijo y madre, mártires bajo Diocleciano después de haber dejado sus bienes a los pobres, pidamos al Señor, exhortó Francisco, a “no olvidar jamás la fugacidad de los bienes terrenales y a comprometernos en el bien común, con un amor preferente por los más pobres y débiles”.

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