28 d’octubre del 2021

De las diez empresas con mayor volumen de ventas que cambiaron de domicilio en plena Covid-19, cinco salieron del territorio madrileño. En conjunto, estas compañías facturan más de 5.000 millones

 


 

De las diez empresas con mayor volumen de ventas que cambiaron de domicilio en plena Covid-19, cinco salieron del territorio madrileño. En conjunto, estas compañías facturan más de 5.000 millones.
 
La Comunidad de Madrid también llora la 'fuga' de compañías en plena pandemia. El territorio que preside Isabel Díaz Ayuso es el único de toda España que ha logrado mantener un saldo positivo -diferencia entre el número de empresas que se instalan en sus fronteras y las que se marchan- desde septiembre de 2019. Pero un vistazo a los pormenores del balance aflora un agujero de más de 5.000 millones que, al cierre del año anterior, perforaron en el mapa madrileño la mitad de las sociedades con mayor facturación de todas las que, en 2020, cambiaron su domicilio de unas CCAA a otras. Concretamente, de todas las empresas que hicieron las maletas el año pasado, cinco de las diez más importantes por volumen de ventas se marcharon de la capital.
Un caso significativo es el de Iberdrola Generación Nuclear SA -con una facturación de 1.140 millones de euros en 2019-, que cambió Madrid por Bilbao el pasado mes de junio. El movimiento de esta compañía sostuvo el saldo positivo de facturación, estimado en 1.342 millones, con que cerró el País Vasco el año pasado, obteniendo el segundo mejor resultado después de Cataluña que registró un incremento de 3.005 millones por  volumen de facturación. Además de la energética, otras cuatro empresas dentro del 'top 10' del éxodo de sociedades  abandonaron Madrid durante la crisis sanitaria, dejando a la capital con un saldo negativo por facturación de 4.476 millones de euros al cierre de 2020.
 
 
Madrid concentró, con diferencia, el mayor flujo de compañías el año pasado, tanto en operaciones de salida como de entrada. Entre las pérdidas más potentes para la cartera madrileña se encuentra Bunge Ibérica. La firma de productos agrícolas, que está presente en más de cuarenta países, se mudó a Sant Just Desvern (Barcelona) también en junio, tras registrar un volumen de ventas . El traslado de la compañía, que se posiciona como uno de los mayores productores de piensos, harinas y biodiésel, es estratégico, pues cuenta con una de sus tres plantas nacionales en la Ciudad Condal, mientras que las otras dos se hallan en Escombreras (Cartagena) y Ziérbena (Bilbao). La firma facturó 3.301 millones de euros en 2018.

 

 

 Madrid concentró el mayor flujo de empresas en 2020, tanto en salidas como en entradas. El volumen de facturación que perdió el territorio en el ejercicio anterior supera los 5.000 millones.

 

 

El traslado de dos divisiones de Alú Ibérica, antigua Alcoa, desde la capital engrosan el éxodo madrileño. Las dos compañías productoras de aluminio concluyeron su mudanza a Arteixo (Galicia) y Avilés (Asturias) -en mayo y abril- , tras facturar 132.029 y 173.564 millones de euros, respectivamente, en 2018. La citada lista cierra con el traslado del fabricante de muebles Grupo Alvic -propietario de firmas como Ofitres y Faro- hasta Andalucía. La compañía generó un volumen de ventas de 152.864 millones al cierre de 2018. En total, el volumen de facturación que ha perdido el territorio madrileño en un solo año supera los 5.000 millones.
 

Las operaciones de M&A fueron clave para un año donde los cambios de domicilio de las empresas españolas dejaron un panorama poco corriente. Esto explica, por ejemplo, el resultado de la Región de Murcia, que registró la segunda cifra más importante de salidas debido a una restructuración, que se saldó con la 'fuga' de más de 200 empresas. El territorio murciano cerró el pasado ejercicio con un saldo negativo de 193 compañías, un resultado que se explica por el traslado de un batallón de sociedades que pertenecían al grupo Luzantia, que fue adquirido por el grupo británico Cubico Sustainable, con sede en Madrid. 

 

Los principales virajes en los saldos de las distintas CCAA se deben a los movimientos de unas pocas compañías a las que, en muchos casos, han seguido numerosas empresas 'satélite'. El balance a final de año confirma que un total de cuatro comunidades mantuvieron un saldo negativo, por número de empresas, desde el primer trimestre del año pandémico. Se trata de Castilla y León, Cataluña, Ceuta y Navarra. De todas ellas, es la comunidad catalana la que perdió más empresas, quedando su saldo en un déficit de 37 sociedades. La salida más notable que sufrió Cataluña fue la de Global Steel Wire, S.A., la empresa del Grupo Celsa experta en la fabricación de palanquilla y alambrón de acero, que facturó 671 millones en 2018.

 

Las fluctuaciones en la cifra de traslados dominaron el año pasado, siendo el tercer trimestre -en pleno alivio de las restricciones contra la Covid por la temporada estival-, el momento más efervescente. Solo de julio a septiembre, los cambios de domicilio llegaron a los 1.248, la tercera cifra más alta en los últimos dos años, tras la cascada de mudanzas desde el territorio catalán que provocó la crisis del referéndum independentista del  1 de octubre de 2017, momento en que Informa D&B, filial de Cesce, comenzó a reportar estos flujos.

 


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