16 d’octubre del 2012

Carta de Forges sobre España



UNA TRISTE REALIDAD...PAIS

Escribe Forges:
 
"Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. 


Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. 
 
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. 
 
- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. 
 
- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. 
 
- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. 
 
- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. 
 
- Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir. 
 
- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
   
Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. 
 
Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad, y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. 
 
Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad. 

FORGES. 

11 d’octubre del 2012

La casta rojigualda - un artículo valiente de los que salen una vez cada 10 años


La casta tiene temblores y carga sobre nuestras espaldas: el peso de su enfermedad puede aplastarnos
La Vanguardia | 14/05/2012 -
Antoni Puigverd

Apenas hablamos ya del drama que sufren millones de parados; o de la falta de crédito que asfixia nuestras pequeñas y medianas empresas. Apenas hablamos de la deuda privada, una de las más altas del mundo; ni del déficit público que sube a pesar de los recortes sociales. Nos hemos resignado a dichos recortes, que amenazan con cargarse la única obra verdaderamente magna de la democracia española: una sanidad pública excelente, de las mejores del mundo. Y es que ahora estamos dominados por el terremoto de Bankia. Xavier Vidal-Folch ha calculado que la suma de apoyos españoles y europeos que el grupo Bankia acumulará alcanzará los 82.965 millones. La cifra es espeluznante: es superior al déficit de las administraciones central y autonómica en el 2011.

El caso de los bancos y cajas es tremebundo. Cuando la crisis estalló, se dijo que, a diferencia de lo que sucedía en los países anglosajones, obligados a nacionalizar, nuestro sistema bancario era sólido y solvente. Ahora constatamos que también aquella afirmación era un engaño. De todos los desastres que la crisis nos trae, el principal es la pérdida de confianza: no nos creemos nada de lo que nos dicen. No nos lo podemos creer. Y por supuesto: nadie nos cree fuera de España. El engaño ha sido el único lenguaje de las élites.

Hablemos, pues, de estas élites que nos dirigen. Las élites políticas son reiteradamente criticadas, burladas, satirizadas. Su credibilidad está por los suelos. Sus corrupciones ocupan todas las portadas. La indignación juvenil se ceba con los políticos. La autoridad de los gobiernos se pone en entredicho días después de su llegada al poder. Sucedió con el Govern de Mas y sucede con el Gobierno de Rajoy. A este paso, el presidente español será como el anterior: un pararrayos perfecto. Por si fuera poco, la crisis ha coincidido con algunos vistosos resbalones del monarca, afectado, además, por los feos negocios de su yerno. Pero, a la luz del agujero negro de Bankia, una pregunta parece pertinente: ¿son las élites políticas las únicas culpables del desaguisado? ¿Vamos a seguir vapuleando en exclusiva a los políticos mientras un velo de opacidad protege a las élites económicas?

El poder de élites del dinero es tan fuerte como oscuro. Su capacidad de intimidación es superior al de la política, pero su capacidad de seducción es bastante más efectiva: el dinero es el silenciador más poderoso. Esto explica, seguramente, la opacidad con que dichas élites hacen negocios, tejen relaciones, hunden raíces, cosechan fortunas e imponen sus intereses.

En su momento, escandalizó a la opinión pública de la Europa democrática descubrir que los millonarios rusos del tipo Abramóvich, propietario del Chelsea, procedían de los jóvenes cuadros del comunismo. Desmantelaron la arruinada URSS y mientras el buen pueblo ruso pasaba de nuevo hambre y frío, ellos se convertían en potentados de talla mundial. Algo parecido sucedió en el Estado español. Muchos de los nuevos ricos españoles fueron, en su momento, altos funcionarios encargados de la privatización de los viejos monopolios en tiempos de González y Aznar. En teoría el Reino de España no es un inquietante estado de excepción como la nueva Rusia, pero la aparición de fortunas poco estéticas apenas ha causado algún escándalo. Muchas de ellas se han obtenido gracias a la información privilegiada y a las posiciones estratégicas que la política regaló y sigue regalando.

El verdadero poder en España es un punto ciego que vincula las altas finanzas y empresas estratégicas con los altos mandos de la Administración (generalmente en manos de los cuerpos especiales del Estado). Es fácil pasar del mundo de la alta Administración a los grandes negocios; y viceversa. En este punto ciego ha prosperado una casta. No es la única casta española. En la Barcelona municipal y en la autonómica existen castas parecidas. Como en Andalucía, en Valencia, en todas partes. Las castas crecen siempre al calor de una Administración. Se han escrito infinitas burlas y sarcasmos sobre estas castas, a menudo grotescas (miserias del Palau, trajes valencianos, ERE andaluces concedidos con ayuda de un gin-tónic). Pero sobre la gran casta desarrollada al calor del Gran Madrid apenas se habla. Sin duda, porque los medios de comunicación de la capital, envueltos en la rojigualda, forman parte de ella. Estos medios han bombardeado a las castas regionales durante años no sólo con un objetivo político (desprestigiar las autonomías), sino también para construirse un escudo protector: no hay mejor defensa que un buen ataque. Mientras los trajes del infeliz Camps distraían al personal, los negocios de verdad iban prosperando. Así se ha construido el verdadero poder de España.

Debido a sus temblores de hoy, lo cargan sobre nuestras espaldas. Pesa mucho, puede aplastarnos.



10 d’octubre del 2012

El Rescate de Catalunya, por Xavier Sala i Martín


Highly recomended!:
 

Written by Xavier Sala i Martin
Descripción: El Rescate de Catalunya




Hace meses que todas las grandes empresas españolas como Telefónica, Gas Natural, Abertis, ACS, etc, tienen los mercados financieros internacionales cerrados. Es decir, los inversores internacionales no quieren prestarles dinero a ningún precio. La razón no tiene que ver con el sector en el que operan o con el estado de su salud económica (al fin y al cabo, todas se han quedado sin crédito independientemente de su sector y del estado de sus finanzas). La razón es pura y simplemente que son españolas: los inversores piensan que el posible colapso de la economía española hace que las entidades españolas corran el riesgo de colapsar también y por eso prefieren no prestarles dinero. Y eso es cierto aunque algunas de esas empresas (como Telefónica o Gas Natural) obtienen la mayor parte de sus ingresos de fuera de España. La agencia Moody’s lo dijo claramente hace un par de meses “el rating de Telefónica solo puede estar un escalón por encima del rating del gobierno de España”. Consecuencia: la incompetencia del gobierno de España amenaza con contaminar al resto de la economía.

Digo esto porque el Govern de la Generalitat ha anunciado oficialmente el acceso al Fondo de Liquidez que va a construir el gobierno de España y pedirá la concesión de un crédito de 5.023 millones de euros (a pesar de que esta decisión ha causado mucho impacto mediático, no es la primera vez que la Generalitat acude a fondos del estado para financiarse ya que previamente ha acudido a los fondos ICO para deuda y ICO para proveedores). Igual que les pasa a las grandes empresas españolas, Catalunya ha perdido el acceso al crédito bancario por lo que, al parecer, no tiene más opción que pedir prestado a los fondos de rescate estatales creados para estas ocasiones. 

Algunos analistas (anticatalanes) se apresuran a señalar a las embajadas catalanas (sobre todo la de New York), al presupuesto de la conselleria de Cultura catalana y al supuesto dispendio de TV3 son responsables del colapso financiero de Catalunya. Esos argumentos no merecen ser discutidos porque la dimensión de esas partidas es ridículamente pequeña si la comparamos con la magnitud del problema fiscal. Pero la pregunta es pertinente: ¿Cómo ha llegado Catalunya hasta aquí?

Una parte de la explicación se ve simplemente analizando la deuda total de la Generalitat desde 1997. Empiezo en 1997 porque muchos analistas ponen esa fecha como la del inicio de la burbuja inmobiliaria. El primer gráfico (arriba) muestra la deuda total de la Generalitat en millones de Euros. El gráfico de debajo muestra el déficit de la Generalitat expresado en relación al PIB. La fuente de ambos datos es el Banco de España 
(links a la deuda TOTAL y a la deuda en RELACIÓN AL PIB). 
Descripción: http://www.salaimartin.com/images/thumbnails/images/stories/blog_random_thoughts_16/deute_cat_pib-590x425.png

Entre 1997 y 2003, cuando la Generalitat estaba presidida por Jordi Pujol, la deuda total en euros se mantuvo constante (apenas subió de 9.200 millones a 10.900 millones de euros) pero como el PIB subió muy rápidamente debido al boom inmobiliario, la deuda como fracción del PIB bajó más de dos puntos porcentuales i pasó del 9,7% al 7,4% del PIB.

Entre 2003 y 2008 (durante los gobiernos tripartitos de Pascual Maragall y José Montilla, pero antes de que empezara la crisis), la deuda absoluta aumentó en casi un 50% y pasó de 10.900 a 15.776 millones de euros. Eso, a pesar de que la economía estaba experimentando un importante boom económico. Y esa es la primera lección que debemos aprender de todo esto. Durante las épocas de bonanza los gobiernos deberían ahorrar para no pasarlo mal en épocas de crisis. Eso es cierto siempre, pero todavía lo es mucho más cuando la economía crece por culpa de una burbuja inmobiliaria. La razón es que todas las burbujas llegan a su fin por lo que los gobiernos deben saber que sus ingresos fiscales son anormalmente altos y, por lo tanto, deberían ahorrarlos y no comproterse a mantener gastos permanente altos. 

En lugar de ahorrar, la Generalitat no solo dilapidó todos esos ingresos extraordinarios y temporales sino que gastó mucho más de lo que ingresaba hasta el punto de que su deuda pública aumentó en casi un 50%. Todos sabemos la lista de malgasto: construcción de aeropuertos y otras infraestructuras absurdas, despilfarro masivo en un Forum de las Culturas lamentable, aumento del gasto sanitario como si la bonanza  tuviera que durar toda la vida, cartillas para todo el mundo, contratación de amigos, parientes y afiliados (“la menjadora”), encargos de estudios de consultoría, campañas de publicidad con fines electorales, estaciones de metro decoradas por los mejores y más caros arquitectos y diseñadores del mundo y hasta algún conseller sostenible y solidario diseñando su propio edificio de oficinas al estilo Feng Shui, cargando unos 42 millones de euros al contribuyente. Todo esto, en lugar de invertir en la competitividad del país y preparar a estudiantes, trabajadores y empresarios a encontrar alternativas si algún día llegaba a la crisis. Resumiendo: una vergonzosa demostración del escaso respeto que el Govern de la Generalitat tenía por el dinero del contribuyente.

Y todo esto siguió hasta que, naturalmente, explotó la burbuja y llegó la recesión. Era la segunda mitad de 2008. La crisis comportó una caída en picado de la recaudación fiscal. Como el Govern se había comprometido a uno gasto público elevado y como al principio no se tomó en serio la crisis y siguió gastando como si no pasara nada, la diferencia entre el gasto y los ingresos y, por lo tanto, la deuda pública, se disparó y pasó de 15.776 a 20.825 millones en un año. Cuando Montilla y el tripartido se marcharon en 2010, la deuda (34.229 millones de euros) DOBLABA la que se encontró al llegar a la Generalitat y TRIPLICABA la que el primer tripartito de Maragall encontró en 2003. En porcentaje del PIB, la deuda catalana había pasado del 7.4% al 17.3%.

Artur Mas llegó al Govern en 2010. A pesar de que su política nada más llegar fue la de la austeridad germana, la deuda bajo su mandato ha seguido subiendo y ha alcanzado los 42.000 millones (el 21% del PIB) según los últimos datos del Banco de España. ¿Cómo puede ser? Pues porqué, como ya he explicado muchas veces, la austeridad, por más necesaria que sea a medio y largo plazo, tiende a agravar las crisis económicas a corto plazo. La austeridad ha empeorado la recesión y, por lo tanto, la recaudación de la Generalitat ha seguido cayendo. Si a eso le sumamos que los pagos de intereses son cada año mayores debido a la prima de riesgo y a que la deuda es cada vez más grande, tenemos que la deuda de la Generalitat sigue subiendo sin parar aunque sí es verdad que en el último ejercicio parece haberse parado el crecimiento exponencial de esa deuda. Veremos como acaba.
  
La primera conclusión de todo esto es que el primer gran responsable de la deuda de la Generalitat es la propia Generalitat. El dispendio descontrolado y la falta de ahorro durante los años de la burbuja han causado un aumento problemático de la deuda y los catalanes debemos entender que el nivel de gasto público (sanitario, educativo, cultural, universitario, infraestructuras, etc) al que se llegó en 2007 no eran sostenibles y deberán ser reducidos. No hay más.
Dicho esto, el aumento de la deuda experimentado por Catalunya, sea o no sea culpa de la mala gestión de la Generalitat, no puede explicar por sí sola el hecho de que Catalunya no tenga acceso a los mercados de capital y se vea obligada a pedir un rescate al estado. Al fin y al cabo, una deuda del 21% del PIB es muy pequeña si la comparamos con las deudas de todos los países de Europa y casi todos los países del mundo. Sí, ya sé que Catalunya no es un país independiente y que si lo fuera, tendría más competencias y por lo tanto más gastos públicos. Pero también tendría más ingresos, los que ahora van a la administración central del estado para pagar esas competencias que ahora son responsabilidad del gobierno central. Es decir, si Catalunya fuera un estado independiente y su gobierno tuviera una deuda de solo el 21% del PIB y si, además, su déficit estuviera entre el 1,5 y el 3% del PIB, sería considerada una de las economías más sanas del mundo y los mercados financieros se pelarían por prestarle dinero. ¿Por qué los mercados, pues, no quieren dejar prestado a Catalunya? Por una razón muy simple: porque no es un estado independiente sino que forma parte de España. Eso tiene al menos TRES consecuencias importantes para el déficit. 


Primera, por razones que se escapan a toda racionalidad, el gobierno de España se ha dedicado a ir por el mundo diciendo que el responsable principal del déficit del estado son las autonomías a pesar de que el 60% el déficit total corresponde a la administración central del estado. Y claro, a base de repetir en todos los foros internacionales que los despilfarradores de España son las autonomías, los mercados acaban por cerrar el grifo a... (¿sorpresa?) ¡las autonomías! Lo peculiar de todo esto es que las autoridades españolas han argumentado que el problema son las autonomías con el viejo truco del almendruco de no hablar de la parte del déficit total que corresponde a cada uno sino de hablar de “desviaciones”. Es decir, se impone un objetivo laxo para la administración central y uno de restrictivo para las autonomías y solo se habla de la diferencia entre el déficit real y el objetivo. Al ser el objetivo mucho más laxo para el gobierno central, cuando unos y otros se pasan, las autonomías se han pasado mucho más “en relación al objetivo establecido”. ¿Quien decide el objetivo? ¡El gobierno de España! No hace falta decir que si Catalunya no formara parte de España, este tipo de deslealtades institucionales no podrían existir.

La segunda consecuencia de formar parte de España es que los mercados saben que los impuestos que pagan los ciudadanos y las empresas catalanas no son administrados por la Generalitat sino que se van a España y es el gobierno de España la que decide cuánto dinero regresa a Catalunya. Se estima que, en promedio, solo regresa el 60% de los impuestos pagados por los ciudadanos y las empresas catalanas. Si Catalunya fuera un estado independiente, sus ingresos se hubieran visto reducidos por culpa de la crisis igual que se ven reducidos los ingresos de todos los estados del mundo cuando sufren una recesión. El problema de Catalunya es que, además, sufre la caída de recaudación proveniente de un nefasto sistema de financiación autonómica que permite que hasta el 40% de los impuestos recaudados en Catalunya desaparezca. Y los mercados no ven que ese problema se vaya a solucionar pronto porque los sucesivos gobiernos centrales se han negado a considerar esa posibilidad. No sabemos exactamente cómo funcionaría Catalunya si hubiera tenido el concierto económico, pero es interesante analizar la evolución de la deuda Catalana con la de una comunidad que sí tiene el concierto económico y que, además ha ido asumiendo más o menos las mismas competencias (educación, sanidad, policía, etc) y más o menos al mismo tiempo: Euskadi.



Descripción: http://www.salaimartin.com/images/thumbnails/images/stories/blog_random_thoughts_16/deute_cat_euskadi-590x425.png

En 1997, la diferencia de la deuda como fracción del PIB entre Catalunya y Euskadi era de 2 puntos porcentuales (10% del PIB en Catalunya vs 8% en Euskadi). Al empezar la crisis en 2007, esa diferencia se había ampliado a 7 puntos porcentuales (8% en Catalunya vs 1% de Euskadi). A partir de aquí, ambas deudas se disparan (lo que demuestra que el sistema de financiación del concierto económico NO hubiera evitado que los ingresos de Catalunya cayeran ya que caen los de todas ls economías en recesión) pero claramente la deuda catalana aumenta mucho más que la vasca hasta el punto que en 2011 la diferencia alcanza los 12,6 puntos porcentuales. Los recortes catalanes del último año han desacelerado el aumento de la deuda Catalana pero no la Vasca por lo que la diferencia en 2012 se ha recortado notablemente hasta los 10,8 puntos. Si Catalunya hubiera tenido un mecanismo de financiación similar al vasco, la deuda hubiera aumentado debido a la explosión de la burbuja, eso es verdad, pero NO a los niveles que ha aumentado en realidad.

Pero aunque Catalunya tuviera el sistema de financiación vasco y su deuda no fuera tan alta como la que es, es posible que tampoco tuviera acceso a los mercados de financiación y tuviera que pedir prestado a los fondos de liquidez del estado. La razón es que... ¡es parte de España! Lo que nos devuelve a las grandes empresas solventes de España como Telefónica, Gas Natural o ACS que hoy en día tienen verdaderos problemas a la hora de levantar dinero para financiar sus operaciones por el simple hecho de que los mercados internacionales las asocian con España, independientemente del sector en el que operan, de lo bien gestionadas que estén o de si una parte importante de sus ingresos provienen del extranjero. Formar parte de España en estos momentos es una lacra que se paga cara y eso lo notan todas las empresas de España. Y es que el mundo entero observa el entorno institucional y político de España: desde el Rey cazando elefantes en medio de la crisis o su yerno imputado por corrupción, hasta el presidente del tribunal supremo dimitido por usar dinero público pasando por el juez más mediático expulsado de la carrera judicial por espiar, el Banco de España desenmascarado por hacer stress tests que aprueban Bankia meses antes de que quiebre, la CNMV que permite a ese banco salir a bolsa, el presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferran, imputado por fraude empresarial, el principal banquero, Emilio Botín, enganchado evadiendo 2000 millones sin que le pase nada, o los constantes espectáculos del gobierno haciendo exactamente lo contrario de lo que prometió o posponiendo los presupuestos más importantes de la historia para ganar unas elecciones en Andalucía. Y claro, ante semejante descrédito de todas las instituciones de España, los inversores piensan que es un país poco fiable al que le va a costar salir del agujero político, económico e institucional. En este sentido a Catalunya le pasa lo mismo que a las grandes empresas del estado: mientras forme parte de España va a tener los mercados financieros cerrados y va a tener que obtener financiación de los fondos de liquidez.

Resumiendo, a pesar de que la mala gestión de la Generalitat ha hecho que su deuda pública se haya disparado en los últimos años, la verdad es que la incompetencia y deslealtad del gobierno del estado, el sistema de financiación de las autonomías y descrédito internacional de las grandes instituciones de España hacen que el rescate de Catalunya haya sido inevitable.

Aunque he leído multitud de opiniones diciendo que el rescate demuestra el fracaso del soberanismo catalán, yo diría que, de hecho, el rescate le da razón a los independentistas: tal como está estructurada España, Catalunya es inviable. Y España... también. 

http://www.salaimartin.com/randomthoughts/item/403-random-thoughts-sobre-rescate-de-catalunya.html


(Un artículo muy bien documentado y con visión de conjunto. Highly recomended. Cuca de Llum)

9 d’octubre del 2012

La Recerca de la Felicitat, per X. Sala i Martín



(Article per a desactivar la por a la independència de Catalunya, una de les recents maniobres des de Madrid. Cuca de Llum)



Els marits possessius tendeixen a reaccionar predictiblement quan la seva esposa els anuncia que es divorcia: primer posen cara de sorpresa, després neguen els fets, tot seguit amenacen amb no signar els papers i, finalment, intenten fer-li creure que la separació l’enfonsarà econòmicament a ella ja que, sense ell, la dona no és res.

Després de la massiva manifestació de l’11 de Setembre on una part important dels catalans va expressar el seu desig de demanar el divorci d’Espanya, la reacció de la maquinària espanyola està seguint el guió predictible dels marits possessius.

Primer, la sorpresa. El silenci inicial i el boicot dels polítics espanyols a la conferència que el president Artur Mas va fer a Madrid demostra que els va agafar amb el pas canviat. Mas va argumentar que els catalans els hem intentat explicar durant 30 anys que no estàvem còmodes i les respostes han estat la negativa, el menyspreu, la indiferència i l’insult. I ara posen cara de sorpresa!

Després del desconcert inicial, la negació. Primer diuen que no hi havia tants manifestants perquè els 6 milions de catalans que no es van manifestar (entre els que hi sóc jo) tots són espanyolistes. Després explicaran que els que hi van anar, ho van fer enganyats per un pèrfid aparell propagandístic nazionalista (i ressaltaran la z) que intenta desviar l’atenció de la crisi. Diran que el dèficit és mentida, que el dèficit de Madrid i Balears és superior al català, i que no només Catalunya no està maltractada sinó que és deslleial ja que està demanant uns 5.000 milions al fons de rescat espanyol. El què no explicaran, però, és que aquests 5.000 milions que Espanya li prestarà (i no pas regalarà) a Catalunya queden petits al costat dels 300.000 milions d’euros que Catalunya ha regalat (i no pas prestat) a Espanya durant els darrers 30 anys. I no hauran entès res.

Aleshores passaran a la justificació: tot el què han fet ho han fet perquè Catalunya és Espanya i hi ha una constitució! Les escoles catalanes han d’ensenyar en espanyol (i no pas en suec) perquè Catalunya és Espanya i la constitució diu que a Espanya els nens tenen dret a ser ensenyats en Espanyol. I és veritat. Però clar, si el que volem no ho podem tenir perquè formem part d’Espanya, només hi ha una solució, no?

El següent pas serà negar-se a concedir la separació. Però com que en una democràcia és molt difícil negar-se a acceptar la voluntat de la majoria, diran que al referèndum haurien de votar tots els espanyols! I és que hi ha qui pensa que Catalunya i els catalans som propietat d’Espanya i que, per tant, la decisió l’han de prendre tots els espanyols. En països on les dones són propietat dels homes, elles no es poden separar sense l’aprovació dels marits. Però en els països lliures, democràtics i moderns, la dona que vol el divorci no necessita l'aprovació de ningú. Per tant, tal com va dir el seleccionador Vicente Del Bosque, el futur de Catalunya està en mans dels catalans. I si els catalans volem la independència de forma majoritària (i encara està per veure si aquesta majoria existeix a les urnes), la tindrem. Digui el què digui la constitució Espanyola. Digui el que digui la gent d’Alcorcón.

I finalment, vindrà la batalla psicològica: intentaran fer-nos veure que nosaltres, sense ells, no valem res. Intentaran explicar que tot el que tenim és gràcies a Espanya, el seu "enorme" mercat, la seva marca, la seva immaculada reputació internacional i la seva extraordinària generositat. Ens diran que el nostre principal mercat és Espanya i que si ells no compren cava, les nostres empreses s’arruinaran. Ens diran que si marxem, ens faran fora de l’Euro i de la UE i que impediran que mai no siguem europeus. I que sense ells i sense Europa serem més pobres que Xipre (per cert, l’il.luminat que va dir això hauria de saber que el PIB per càpita de Xipre és un 81% més elevat que el d’Extremadura!).

Ens diran que haurem d’assumir la part proporcional del deute de l’estat Espanyol (80% del PIB) i que, sumat al 20% que ja té la Generalitat, tindrem un deute insostenible del 100% del PIB. Diran que fora d’Espanya, Catalunya mai no tindrà finançament (ignorant que Catalunya no té finançament ara tot i que ara està dins d’Espanya). I que el deute de la Generalitat és bo escombraria i que, per tant, si Catalunya fos independent, encara ho seria més.

I tot això serà només per fer-nos entrar por al cos. Els suposats estudis que estimaran “amb precisió” que el PIB català caurà en un 10%, 30% o 60% seran tots una monumental farsa. Cap d’aquests estudis tindrà cap credibilitat perquè sense saber com serà el procés, si hi haurà boicots, en quines condicions quedarem dins d’Europa, on anirà a parar la part que els catalans hem dipositat al FMI o al BCE, etc és impossible saber quins seran els costos i els beneficis. És veritat que nosaltres tenim cava i que ells ens poden boicotejar. Però ells tenen Rioja i nosaltres ens hi podem tornar. Amenaçar amb la sortida de l’euro o la UE quan no hi ha cap llei que ho digui és una amenaça que no té cap credibilitat. I quan Espanya diu que els seus socis i amics ens faran fora d’Europa, està anant un farol: Espanya no té ni els amics ni el suport internacional del què es vanagloria. I si no, que recordin que quan Argentina va expropiar Repsol tot violant les lleis internacionals, Europa no va moure ni un dit per defensar Espanya i el govern de Rajoy es va quedar sol.

I els que diuen que haurem d’assumir la proporció del deute espanyol que recordin que aquest deute l’ha signat el govern espanyol i es ell qui l’ha de tornar. El que és segur és que si som part d'Espanya, aleshores sí que som corresponsables del deute del govern espanyol. Si no ho som, aleshores ja ho veurem. Si ens volen passar la factura pel 16% del total corresponent a la població de Catalunya a nosaltres, que truquin a l’ambaixada catalana i, si el divorci és amistós, en parlarem. Parlarem del deute, i de la proporció de diners que el Banco de Espanya té dipositats al BCE i de l’or que Espanya té al Fons Monetari Internacional, i d’AENA i altres empreses públiques espanyoles, i de l’hipòdromo de la Zarzuela i de tot el que faci falta. I si no és amistós i parlen de boicots, amenaces i d’expulsions d’Europa, aleshores es menjaran el deute amb patates perquè l’únic responsable del deute és el govern d’Espanya.

Resumint, després de la manifestació del dia 11, comença una batalla mediàtica i política que intentarà ficar-nos la por al cos. Es diran mentides i s'exagerarà. I se’ns insultarà i menystindrà. Ara bé, quan més virulenta sigui la campanya, quan menys intel.ligents i més testiculars siguin els arguments, quan més ens insultin i quan més ens denigrin, més quedarà palesa la seva desesperació.

La nostra reacció davant dels insults i les campanyes de la por ha de ser la serenor, la generositat i la fermesa.
Serenor
perquè, per més que bramin, la riquesa de les nacions no la determinen els veïns. La nostra riquesa dependrà de la nostra competitivitat, del nostre sistema educatiu, de la nostra intel·ligència, de la nostra capacitat de fer coses ben fetes i de les nostres ganes de llevar-nos ben d’hora ben d’hora.

Generositat, perquè a tothom ha de tenir ben clar que a Catalunya serà ben tractat, pensi el que pensi, parli la llengua que parli i s’hagi posicionat com s’hagi posicionat en el passat. Catalunya serà un país de llibertats on no hi haurà llistes negres o persecucions i on tots els ciutadans (i emfatizo la paraula ciutadans) i totes les llengües seran respectats.

I finalment, fermesa. De la mateixa manera que serem generosos, serem ferms i defensarem amb il·lusió, arguments i vots, el nostre dret a la vida, la llibertat i la recerca de la felicitat.

España, amenazada: la catástrofe demográfica




08/10/2012 - Editorial  ForumLibertas.com
El problema más grave, decisivo y difícil que amenaza a España no sale en los periódicos, nunca es objeto de debate político ni forma parte de las preocupaciones de la gran mayoría de conciudadanos. Se trata de la catástrofe demográfica.

El Estado del Bienestar basado en un sistema público de pensiones necesita entre 2 y 3 hijos por mujer para garantizar su viabilidad. España esta lejos de este objetivo, un 36% lejos. Sabemos que toda economía madura crece basándose en la creatividad y la innovación, pero hemos olvidado que ambas dependen del rejuvenecimiento de la población. Cerca del 80% de las contribuciones creativas están completadas a la edad de 50 años, el vértice se sitúa entre los 30 y 40, pero nuestra población tiene ya una edad media de 40,8 años. Cada lustro, la esperanza de vida aumenta algo más de un año. Hoy, con 65 se pueden esperar otros 20 años adicionales. Sume a esto la edad a la que los jóvenes se incorporan al trabajo y pague este gasto (enseñanza sanidad, jubilación, etc.) con los años realmente trabajados. Verá que sin más niños esta ecuación es insostenible. En el 2050 España será inviable, pero los trastornos que ocasiona todo esto harán notar sus efectos mucho antes. Cuando salgamos de la crisis, si aciertan allá por el 2018, año mas, año menos, empezaremos a entrar en el túnel de la caída demográfica que será evidente en la década siguiente.

Existe otro factor decisivo: la relación entre población y productividad, porque es la disponibilidad de personas creativas la que impulsa la tecnología, y no a la inversa. Esto es así desde hace miles de años (M.Kremer, Population Growth and Technological Change: 1,000,000 B.C.-1990), y sigue siéndolo. Los datos a partir de 1975 sobre Japón, Alemania, y Gran Bretaña, España, Alemania, Francia y Estados Unidos constatan la relación más fecundidad-mejor productividad. España presenta una productividad total decreciente desde los máximos de los años sesenta hasta los resultados negativos a partir del 2000, parejo al descenso de la fecundidad. Solo la crisis mediante el recurso demoledor al desempleo masivo ha cambiado este signo.

Los hijos han dejado de ser una bendición para ser una carga, incluso un castigo, porque solo un mal de esta naturaleza merece ser abortado. Se aducen razones económicas, pero globalmente considerado esto es falso. En los quince años de bonanza los catalanes no han tenido más hijos, ni quienes tienen más ingresos componen familias más numerosas. La causa es otra. Más profunda y destructiva: la que caracteriza a un pueblo que cree que puede tener futuro sin tener hijos.

8 d’octubre del 2012

Sir Ken Robinson, "La creatividad s'aprén", video, 18 min





Conegut divulgador de pedagogía de la creativitat: la creativitat s'aprén!  Interesantísim! Anima molt escoltar·lo, si ens hi posem, tots podem arribar·hi.
També: http://youtu.be/nPB-41q97zg

Sir Ken Robinson, 2a conferència continuant sobre la pedagogia de la creativitat





De manera conmovedora y divertida, continuando con su legendaria charla en TED de 2006, Sir Ken Robinson plantea un cambio radical, para pasar de escuelas estandarizadas al aprendizaje personalizado -- creando las condiciones para que pueda florecer el talento natural de los niños.
També:  http://youtu.be/zuRTEY7xdQs